Miedo

Qué poco aportas y cuánto me quitas.
Prometes protección y me quitas oportunidades.
Prometes seguridad, para encerrarme en prisiones.
Prometes que no pase vergüenza, para acabar sufriendo pena.
Prometes certidumbre, a costa de pasión
y un presente tranquilo… con “prohibidos” al futuro.
Prometes facilidad, para que desprecie el esfuerzo.
Prometes paz, si abandono la batalla.
o lo que es peor,
si prometo dejar de intentarlo.

¡Cuántos éxitos prometes, miedo,
que al final premias con fracaso!

Cuándo caeré, realmente, en la cuenta
de que al final solo un miedo merece la pena:
El miedo al mayor fracaso
que es dejar de vivir con Dios
por vivir con miedo.

Óscar Cala, SJ

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