Sarmiento

Nos llamas a permanecer en Ti,
a buscarte en el lago de nuestro ser
donde abunda el agua
y las cosas arden a su tiempo.

Vuelve
ahí donde se ofrecen la mano,
la vid y el sarmiento,
acariciándose,
reconociéndose de nuevo

La podadera más eficaz
es la sonrisa de Dios.
¿Qué serías tú solo?
¿Qué serías tu sola, separada de Él?
Te descubrirías seco y sin fruto,
seca y sin fruto:
triste adoquín.

Pero mira: sus pies ya están pisando tu uva.
La alegría ríe en tus piernas y en tus brazos,
pequeño sarmiento.
Y tus venas, ebrias de vino,
están anunciando al mundo,
abiertas,
que Dios está vivo.

Carlos Maza, sj

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