Plegarias del hijo (fragmento)

Voy a la casa de mi Padre,
sé que su corazón clemente
tiene locura de misericordia,
sé que perdona
seis veces seis,
y aún siete veces siete,
sé que abraza
estrechando con ternura materna
hasta el despilfarro de setenta veces siete,
sé que como un volcán vigilante
irrumpe con ardor de entrañas
y los números del perdón explotan,
porque nadie puede contar las olas
del océano de su desvarío,
de su enloquecimiento por este hijo
que retorna a casa tambaleante,
seguro y destrozado en pena,
pero cantando bajo el almendral:
«aquí estoy, Padre,
abrázame, límpiame,
aliméntame, vísteme, coróname,
cántame tú».

Joaquín Alliende

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