Nuestro Rey

Tu eres Jesús, nuestro Rey,
Sólo a Ti te aclamamos,
Sólo a Ti te alabamos,
Sólo a Ti te glorificamos,
Sólo a Ti te adoramos,
Sólo a Ti te damos gracias.

Cristo, Rey nuestro,
rompe nuestras concepciones,
limpia nuestras devociones,
purifica nuestras intenciones,
y unifica nuestro corazones.

Haznos comprender que
Tu Reino crece con callada voz,
lejos de los reflectores,
sin aplausos ensordecedores
y sin comentarios halagadores.

Haznos comprender que
Tu Reino no tiene hambre de “likes”
ni es una foto publicada por presunción.
Tu Reino no es de escaparates,
ni de portadas,
ni de espectaculares,
ni de letras gigantes,
sino que está lejos, muy lejos,
de toda necesidad de admiración.

Eres un Rey servidor,
el Rey del silencio y la encarnación,
el Rey de lo cotidiano en el amor,
el Rey que entrega todo sin condición.

Tu Reino no es de este mundo,
pero crece en las entrañas de esta tierra.
Un Reino de justicia.
Un Reino de reconciliación.
Un Reino de paz.
Donde habita
y palpita tu corazón.

Cristo Rey nuestro,
es el servicio Tu único poder
y la compasión Tu única corona:
Acalla con tus oprobios
nuestra búsqueda de fama.
Sacia con tu pobreza,
nuestra hambre de riqueza.
Desvanece con Tu humildad
nuestra obstinada soberbia.

Sé Tú, Rey y Señor nuestro,
nuestro principio,
nuestro fundamento,
nuestro camino
nuestro alimento
y la fuente y fin
de todos nuestros intentos.
Y que venga pronto Tú Reino.

¡Amén!

Genaro Ávila Valencia, sj

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