Resistencia

ORACIÓN DE LA SEMANA

Queremos invitarte a que tengas un espacio de encuentro contigo, con la Creación entera, con Dios.

Toma 10 minutos de tu día y deja que tu interior se exprese en un diálogo honesto y sincero.

Durante toda la semana profundiza un poco más en tu reflexión, en aquello que tu interior registre como importante; muéstralo a Dios y descubre a qué te invita semanalmente.

INICIO
“Resistencia”

Me dispongo en silencio a un espacio de encuentro.
Respiro profundo, siento, escucho, me relajo
Inclino mi corazón y mi ser a la grandeza de la vida.

PRIMER PUNTO

En algunas series, en algunas guerras, en algunas batallas, aparece algo así como una “resistencia”. Un grupo de hombres y mujeres que plantan cara a un rival que, a menudo, parece dispuesto a aplastarles.

Yo me digo que ser cristiano es, de algún modo, ser resistente.

Como la roca que resiste el paso del agua (que, tal vez, eso sí, suaviza sus aristas). Como el junco que se dobla por el vendaval, pero no se rompe.

SEGUNDO PUNTO

A.- Contra alguna que otra tormenta.

  • Contra uno mismo, cuando se pone tontorrón.
  • Contra esta misma fe, tan llena de agujeros.
  • Contra los cantos de sirena, que te engañan con atajos hacia ninguna parte.
  • Contra la desgana, el silencio, la apatía o la indiferencia.
  • Contra el miedo a apostar por el caballo equivocado. Contra el aburrimiento.

B.- Que no se trata de resistir porque sí… O de forzarse a pura voluntad.

  • Se trata, más bien, de mantener viva la llama, la ilusión, el impulso que hace que merezca la pena luchar.
  • Porque el fuego es real. Se trata de atesorar, muy dentro, las palabras del evangelio que a veces te incendian por dentro.
  • Se trata de cantar, con imbatible ternura, que hay un amor infinito –abstenerse de interpretaciones sentimentaloides- que da sentido a cada vida. Y convertir dicho amor en bandera, proyecto y promesa.

TERCER PUNTO

A.- Que no se trata de resistir porque sí… O de forzarse a pura voluntad.

  • Se trata, más bien, de mantener viva la llama, la ilusión, el impulso que hace que merezca la pena luchar.
  • Porque el fuego es real. Se trata de atesorar, muy dentro, las palabras del evangelio que a veces te incendian por dentro.
  • Se trata de cantar, con imbatible ternura, que hay un amor infinito –abstenerse de interpretaciones sentimentaloides- que da sentido a cada vida. Y convertir dicho amor en bandera, proyecto y promesa.

B.- ¿Quién te acompaña en el camino?

  • ¿Quién te ayuda?
  • ¿De quién te fías?
  • ¿En qué hombro lloras?
  • ¿Con quién compartes las risas?

CIERRE

¿Qué quiere decir tu corazón a Dios?, platica con él como un amigo lo haría con un amigo muy querido….Esta semana pido a Dios que me ayude a vivir la esperanza de su Amor, en espera diaria del cumplimiento de sus promesas. Así sea


Tomados de la sección de reflexiones de www.pastoralsj.org

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

dos + 11 =